sábado, 4 de octubre de 2008

LA RANA HERVIDA


Si ponemos una rana en una olla de agua hirviendo, inmediatamente intenta salir. Pero si ponemos la rana en agua a la temperatura ambiente, y no la asustamos, se queda tranquila. Cuando la temperatura se eleva de 21 a 26 grados, la rana no hace nada, e incluso parece pasarlo bien. A medida que la temperatura aumenta, la rana está cada vez más aturdida, y finalmente no está en condiciones de salir de la olla. Aunque nada se lo impide, la rana se queda allí y se cocina. ¿Por qué? Porque su aparato interno para detectar amenazas a la supervivencia está preparado para cambios repentinos en el medio ambiente, no para cambios lentos y graduales.

Las grandes crisis, como el agua hirviendo, nos hacen saltar; si no perdemos los nervios podemos reconducir nuestro camino, es decir, dirigir nuestro rumbo hacia dónde queremos ir realmente. Si como la rana estamos en aguas templadas y no nos detenemos de vez en cuando, para analizar hacia donde nos dirigimos, puede que acabemos cocidos sin darnos cuenta. Pongamos conciencia en nuestra vida. Paremos nuestro ritmo unos momentos, no sea que un día nos sorprendamos preguntándonos cómo llegué hasta aquí y sin fuerza para cambiar.
La parábola es rica en conclusiones, tiene muchas lecturas, que cada uno saque la que le sirva.

12 comentarios:

understanding the stock market dijo...
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amor en libertad dijo...

la había oído contar, está también la del experimento con los monos, de tono similar

Bacdiras dijo...

Hola!
Muchas lecturas, sí señora.
Claro, depende de la velocidad de los cambios o del tipo de cambios.
A veces uno con su instinto de supervivencia se va adaptando y es bueno porque sobrevive y lo que antes era un medio hostil se convierte en un medio apropiado: uno va adaptándose de verdad con el medio. Claro, no se puede generalizar. Pero otras veces, como dices, cuando nos queremos dar cuenta, cuando fingimos que nos acostumbramos, cuando nos forzamos, es cuando viene el problema y por no hacer frente antes al problema, es cuando uno se hace esas preguntas, como ¿en qué me he convertido?

Un besillo.

angela dijo...

Gracias por tu comentario en mi blog ésto, ha permitido acercarme al tuyo.Tienes toda la razón, los cambios siempre hay que tomarlos con tranquilidad para poder adaptarse a ellos poquito a poco ...Hasta otro momentito.Un saludo Angela

Chencho dijo...

¿Como puede saber la rana que la temperatura va a seguir subiendo?

Seguro que si lo hubiera sabido, habría saltado.
¿Sabemos los humanos hacia donde vamos? Crisis, cambio climático, pobreza, guerras....¿Se seguirá calentando el caldero?
Y otra pregunta sería que puedo hacer para bajar el fuego o pasarme a otro caldero.
¡Muy buena la lectura!

josep estruel dijo...

Hola¡
Los cambios siempre son buenos.Esta historia me recuerda "donde está mi queso".
Muy buena esta reflexión.
Una abraçada/Un abrazo.

Manuel Márquez dijo...

No conocía la historia, pero me parece una ilustración narrativa muy apropiada para el momento que estamos viviendo. Nunca están de más enfoques sobre las situaciones: algo más se termina viendo...

Saludos.

Cecilia Alameda Sol dijo...

Hay que meditar un rato para saber a ciencia cierta si hay cambios en la vida de uno que pueden achicharrarlo. Porque de un día a otro, como tú dices, no se detectan y eso supone un grave riesgo.

Meiga en Alaska dijo...

Interesante entrada... muy a propósito para el momento vital por el que paso :) Gracias por la reflexión

Fernando Manero dijo...

Qué bien nos vendría poner sensatez a lo que hacemos, pararnos pensar en lo que pasaría si nos lanzamos a la piscina sin agua y prevenir lo que no nos gustaría que sucedería actuando para que efectivamente no suceda. Pero la verdad es que muchos actuamos o procuramos actuar de ese modo. El problema surge cuando hacen lo contrario quienes con sus decisiones nos implican en sus desvaríos y nos ocasionan problemas que no desearíamos.

Fabi dijo...

La parábola es impresionante!!!!
Generalmente no nos detenemos a meditar hacia dónde vamos...
Gracias por hacernos reflexionar!!!
No quiero terminar como la rana... hervida!
Besos
Fabi

Ana dijo...

Muy buena la parábola, y desde luego muy acertada la comparación.
La situación que vivimos ahora mismo esta empezando a "hervir" y muchos no sabemos como saltar de la olla.....mi último post,habla de la situación laboral de mi marido,y interpretandola a modo de parábola : o se coce o sale escaldado y con pocas hipotesis de sobrevivir....

Un beso y enhorabuena por el blog.
Me tendrás que aguantar,ya que pretendo visitarte a menudo,jeje