
El primer contacto que tenemos con una persona desconocida es determinante para la relación posterior.
La primera impresión se forma en los cinco primeros minutos de conversación, esto pasa en el trabajo, amistad y amor. Durante esos cinco primeros minutos nos predisponemos o no a conocer al otro, por lo tanto, si la cara es el espejo del alma y la primera impresión dicen que es la que cuenta, procuremos ofrecer una cara sonriente, con ella le estamos diciendo a nuestro interlocutor que, tal vez, merezca la pena esperar un poquito y conocernos mejor.
Jorge Luis Borges cuenta una anécdota, en una entrevista, donde habla de esto y mucho mas, si tenéis tiempo, merece la pena leerla.
"Recuerdo una frase que le atribuyen a Lincoln; bueno, él necesitaba un secretario, y le trajeron, no sé por qué, una serie de fotografías, y él miró una de ellas y dijo: no. Y alguien le replicó: bueno, pero este señor no es responsable de su cara. Y Lincoln le dijo: cumplidos los treinta años, cada hombre es responsable de su cara" Jorge Luis Borges