
Algunas veces nos encontramos en nuestra vida con un gran reto, problema, dificultad (nuestra montaña de pan):
Una situación económica difícil
Estudiar una larga carrera.
La enfermedad de un familiar o la tuya propia.
Una ruptura de pareja.
La actitud que adoptemos ante estos retos puede ser beneficiosa o perjudicial para nosotros mismos y nuestro entorno.
Si elegimos una actitud pesimista y paralizante(pensamientos del tipo: "es imposible para mi", "me supera", "no puedo con esto"....). La montaña de dificultad es inabordable.
Pero si elegimos una postura optimista y activa, podemos:
Analizar la situación, proponernos un plan y empezar a comernos nuestra montaña de dificultad.
Recuerda que ante grandes retos lo saludable es empezar por pequeñas acciones